Petunia Dursley siempre había tenido sus conexiones con el mundo mágico muy bien escondidas, aunque afirmaba detestarlo, siempre había anhelado ser parte de él, como cuando Lily se la pasaba platicando tardes enteras con Severus, y cuando llego la carta de Hogwarts.
Aunque Petunia ya estaba al tanto de lo que iba a suceder incluso antes de que Lily se lo contara; ya que ella se la pasaba escuchando lo que hablaba con Severus.
Cuando Lily recibió la carta tan esperada, Petunia se puso como loca al no recibir una ella también, incluso tuvo la osadía de escribir una misiva a Albus Dumbledore (director en ese entonces del colegio Hogwarts) para pedirle que la dejara asistir al colegio con su hermana, al recibir la repuesta se lleno de rencor hacia su hermana y todos sus iguales, el Director le había negado la plaza en hogwarts, no por que quisiera, sino por que Petunia no poseía ni una pizca de magia en su interior.
Petunia sentía dentro de sí una gran tristeza por no poseer magia al igual que su hermana, pero, ella escondía esa tristeza tras una mascara de odio y repudio por cualquier cosa que la pudiera vincular con el mundo mágico.
Ella siempre había querido a su hermana Lily, incluso después de que cada una tomo su camino.
El día que encontró a Harry en la puerta de su casa y leyó la nota que este llevaba dentro de su canasta, sintió que su corazón se rompía, no podía creer que su hermana, su única hermana, con la que había compartido toda su infancia, había muerto y que le había dejado a su cargo a su único hijo.
Al recibir el hijo de Lily en su casa tuvo que mantener contacto, de nuevo, con Albus Dumbledore para tenerlo al tanto de Harry, esa comunicación entre Petunia y el Director de Hogwarts debía mantenerse en secreto ni él ni ella podían contarle nada a nadie, incluso hicieron un juramento inquebrantable. Durante los años que vivo Harry en la casa de los Dursley, Petunia recibía y enviaba cartas una vez al mes.
El secreto de Petunia y Dumbledore casi queda al descubierto por el incidente de Harry antes de empezar su quinto año, cuando Vernon estuvo a punto de sacar al chico a la calle, segundos después Petunia recibió un vociferador, nadie supo de quien era ya que su único contenido era “recuerda mi ultima”, aunque Petunia pareció reconocer la voz del remitente ya que se quedo como una estatua, aunque debido a su juramento con Dumbledore no dijo nada, lo único que pudo hacer fue impedirle a su marido que no echara a Harry a la calle, esto extraña actitud causo gran inquietud en el joven mago, quien después de muchos acontecimientos se enteraría de la verdad.
Después de los acontecimientos de esa noche, algunos miembros de la orden con algunos del ministerio deciden llevarse a los Dursley a un lugar mas seguro para ellos. A pesar de estar separados de Harry, ella siguió en contacto con Dumbledore, pero ahora era él quien le pasaba información sobre el chico a ella. Petunia siempre estaba enterada de lo que estaba haciendo Harry incluso de los peligros que corría, aunque ella siempre mostró odio hacia Harry, en su interior sentía gran cariño por él ya que le recordaba a su hermana Lily.
****
Cuando Albus Dumbledore muere asesinado por Snape, Petunia pierde todo contacto con el mundo mágico y por consiguiente no vuelve a tener información sobre el paradero de su sobrino.
Un año después, cuando se entera de los fenómenos inexplicables del mundo por medio de un noticiero muggle, había decidido que ya era hora de marcharse de la casa de su cuñada y volver a la suya en Privet Drive y que para poder lograrlo debía entablar un contacto con ese mundo al que fingía detestar, al menos eso fue lo que le dijo a su esposo.
Pero en su interior presentía que algo bueno había ocurrido, así que se puso a la tarea de encontrar un nuevo enlace con el mundo mágico para así poderse marchar de aquella casa, además enterarse de todo lo sucedido y saber algo sobre su desaparecido sobrino.
Para poder entablar de nuevo un contacto con el mundo al que aparentaba detestar, debía poseer una lechuza mensajera y el único lugar donde podía encontrarla era en El Callejón Diagon.
Petunia ya había estado en ese lugar en varias ocasiones cuando acompañaba a sus padres y a su hermana para comprar los elementos que le pedían en el colegio, esta rutina de compras se mantuvo hasta el quinto año de Lily en Hogwarts, porque a partir del sexto iba con sus amigos.
Gracias a todas esas visitas al Callejón Diagon, Petunia sabia muy bien como llegar a aquel fantástico lugar, que cuando niña la fascinaba tanto con su multitud de visitantes y tiendas, aunque siempre trataba de esconder sus emociones ante sus padres y su hermana.
Cuando llego al Callejón, lo encontró distinto, pero se sintió emocionada por volver a aquel lugar, incluso se encamino para ver por un rato todas las vitrinas de las diferentes tiendas, cuando llego a la lechuceria, entro con un poco de temor, pues en ese lugar nadie la conocía, cuado el dependiente de la tienda la atendió y le pregunto que buscaba, ella pregunto por un tipo de lechuza en particular.
-¿dígame en que le puedo ayudar?- Pregunto el joven con amabilidad
- estoy buscando una lechuza que pueda vivir fuera de casa, pero que cuando su dueño la llame acuda inmediatamente- dijo Petunia
- es un poco extraña su petición, por lo general todos los magos prefieren tener cerca de su lechuza mensajera
-lo que pasa es que vivo en un edificio muggle y no puedo tenerla todo el tiempo conmigo- mintió Petunia
Aquellas palabras que habían salido su boca habían sonado algo extrañas, mas que todo la palabra muggle, nunca pensó que diría eso algún día.
- que diría Vernon si me hubiera escuchado- pendo para si misma.
-aunque es extraño su pedido- repitió el joven- creo que puedo ayudarla
Y al decir eso, el muchacho desapareció por una puerta detrás del mostrador, minutos después salio con una hermosa lechuza negra algo pequeña de ojos vivos y brillantes, la llevaba en una jaula plateada que la hacia resaltar mucho.
-creo que esta le servirá, es una lechuza muy independiente, se la pasa fuera todo el tiempo, además por su tamaño color nadie notara su presencia cuando usted la llame- dijo en chico mostrándole al animal
-si, es perfecta me la llevo, pero…como la voy a llamar a mi presencia cuando la necesite- dijo Petunia con temor
-a si, lo olvidaba- dijo el chico mientras metía su mano derecha en el bolsillo del delantal- aquí esta el silbato convocador
Petunia recibió de la mano del joven un silbato de madera con forma de lechuza, lo miro por todos lados
-disculpa, ¿Cómo funciona?
-a si, muchos magos no usan este tipo de lechuza por la razones que le dije hace un rato, por lo tanto no saben como funciona el silbato, pero es muy sencillo, lo único que debe hacer es ponerle un nombre a su lechuza y luego grabarlo en el silbato, así cuando lo haga sonar su lechuza acudirá inmediatamente hacia usted.
-podría, por favor…ponerle un hechizo a la jaula para que nadie la vea- dijo ella temiendo que el chico sospechara que no era una bruja
-con gusto-dijo el joven- sin darse cuanta de la cara de angustia que tenia Petunia
Cuando petunia salia de la tienda con su nueva adquisición, decidió seguir mirando por un rato más las otras tiendas, ya había pasado por la tienda de túnicas y por la de varitas, después de unos minutos de camino paso por una tienda y le pareció ver a alguien conocido, era un hombre alto mas o menos robusto, que llevaba una túnica un poco desgastada, solo lo vio por la espalda, pero lo reconoció por el tono de su cabello.
Petunia decidió entrar en la tienda para ver a aquel hombre mas de cerca, no sabia en donde estaba era un lugar lleno de cosas extrañas, con inquietud se acerco a una de las vitrinas y se dio cuenta que el lugar era una tienda de bromas mágicas, cuando estuvo lo suficientemente cerca de aquel hombre le dio dos golpecitos en la espalda, tratando de llamar su atención y efectivamente el hombre dio vuelta y la miro
-en que puedo ayudarle
-mmm…-Petunia lo miro con detenimiento – ya se donde lo he visto antes, usted estuvo en mi casa una vez
-creo que me confunde señora
-no, no lo confundo, venga conmigo- dijo mientras lo tomaba del brazo y lo sacaba de la tienda
-señora espere, yo creo que me confunde con alguien mas
-usted conoce a Harry Potter, pregunto Petunia mirándolo a los ojos- yo soy la tía, soy Petunia Dursley, me recuerda, una vez usted y sus hijos estuvieron en mi casa y destruyeron mi cocina y luego usted la reparo, recuerda
-a si, ya se quien es usted, pero que hace aquí, no detesta usted todo lo relacionado con la magia
-mmm, después le explico, ahora por favor me recuerda su nombre- dijo ella con insistencia
- yo soy Arthur Weasley, padre del mejor amigo de Harry, pero dígame ¿Qué hace aquí?
-eso es una larga historia, que no le puedo contar aquí, hay por algún lugar donde podamos hablar con mas tranquilidad- dijo Petunia mirando a todos lados
-claro, sígame
El señor Weasley guió a Petunia a la heladería “Florean Fortescue”, que había sido comprada por otero mago que la había reabierto al público, cuando llegaron, se ubicaron en una de las mesas del balcón
-ahora si, cuénteme ¿como es que esta usted aquí?
Petunia se sintió aliviada de poder contarle todo lo relacionado con Dumbledore y Harry a alguien que no le iba a reprochar, ya que por ese motivo no le había contado nada a su familia, cuando termino de hablar dijo:
-ahora quiero encontrar un nuevo contacto que me mantenga al tanto de lo que sucede con mi sobrino y su mundo, y creo que usted es el indicado
-lo haré encantado, además ahora Harry es parte de mi familia, así que usted y yo quedamos como familia también, ¿no cree?
-no lo había pensado de ese modo, pero solo quiero pedirle algo más, nadie se puede enterar de esta conversación, y mucho menos Harry, ¿puedo contar con usted?- dijo ella mirándolo a los ojos
-Claro que si, cuente conmigo para lo que sea- dijo el señor Weasley brindandole una sonrisa